Mucho más que un viaje: las personas que hacen posible el sueño bonaerense

Tres personas sentadas alrededor de una mesa de madera cubierta de planillas y carpetas durante una reunión de coordinación, con termos y mate sobre la mesa

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Hay experiencias que no se miden en medallas ni resultados, sino en los recuerdos, las amistades y los aprendizajes que dejan.

Para muchos chicos del Partido de Patagones, participar de la Final Provincial de los Juegos Bonaerenses significa mucho más que competir. Puede ser la primera oportunidad de viajar fuera del distrito, conocer el mar, alojarse en un hotel y disfrutar de servicios e instalaciones que hasta entonces solo conocían de nombre.

Compartir una habitación, comer con sus compañeros o recorrer una ciudad nueva son vivencias que difícilmente se olvidan. Detrás de esos momentos hay personas que trabajan durante meses para hacerlos posibles.

Tres personas sentadas alrededor de una mesa de madera cubierta de planillas y carpetas durante una reunión de coordinación, con termos y mate sobre la mesa

UNA VIDA ACOMPAÑANDO GENERACIONES

Fernando Bretz conoce bien esas historias. Su trayectoria como coordinador de los Juegos Bonaerenses atraviesa distintas gestiones municipales y varias generaciones de participantes.

A lo largo de los años compartió viajes, alegrías, nervios y cientos de anécdotas. Pero, sobre todo, fue testigo de cómo esta experiencia puede ampliar los horizontes de quienes participan.

Para Fernando, el mayor valor de los Juegos está en esas oportunidades: descubrir nuevos lugares, aprender a convivir, desenvolverse lejos de casa y construir vínculos que muchas veces perduran en el tiempo.

Porque hay chicos que quizás olviden el resultado de una competencia, pero difícilmente olvidarán la primera vez que vieron el mar.

EL ENCUENTRO NO TIENE EDAD

Esa dimensión humana también está presente en el trabajo de Joaquín Negro, responsable de coordinar la participación de los adultos mayores.

Para ellos, los Juegos representan una oportunidad de viajar, reencontrarse con amigos, compartir actividades y seguir sumando experiencias.

Algunos participan por primera vez; otros esperan cada edición con renovado entusiasmo. En todos los casos, el acompañamiento requiere organización, sensibilidad y una mirada atenta a las necesidades de cada persona.

Desde distintas responsabilidades, Fernando y Joaquín comparten una tarea que va mucho más allá de coordinar competencias: acompañar historias de vida.

A esta labor se suma la profesora Natalia Echarren, quien cuenta con una amplia trayectoria en la coordinación y el acompañamiento de las delegaciones de los Juegos Bonaerenses, especialmente de los participantes con discapacidad (PCD). Su experiencia, compromiso y sensibilidad le han permitido construir, a lo largo de los años, un vínculo cercano y de confianza con los deportistas, sus familias y los equipos de trabajo. Su capacidad para escuchar, comprender las necesidades de cada persona y generar un ambiente de contención y confianza constituye un aporte fundamental para que todos puedan disfrutar plenamente de esta experiencia. Al igual que Fernando y Joaquín, Natalia representa esa dedicación que trasciende la organización deportiva y que se expresa, sobre todo, en la calidad humana y en los vínculos construidos a través del tiempo.

EL TRABAJO QUE HACE POSIBLE CADA EXPERIENCIA

Mucho antes de que la delegación suba a los colectivos comienza una intensa organización. Traslados, alojamientos, alimentación, horarios y atención de necesidades particulares forman parte de una logística que demanda compromiso y trabajo en equipo.

Este año, seis profesores estarán abocados a esa coordinación, junto a docentes de las distintas disciplinas y personal de salud. La planificación también contempla menús especiales y alimentación adecuada para personas celíacas.

Frente de un edificio deportivo con fachada azul curva y murales con siluetas de deportistas, entre ellos una persona en silla de ruedas, con motos estacionadas en el acceso

La tarea se desarrolla desde la Dirección de Deportes, encabezada por Luciano Sepúlveda, con la participación de los coordinadores y equipos que acompañan cada etapa de los Juegos.

Este trabajo cuenta con el respaldo del Municipio de Patagones, a través de una política que sostiene la participación deportiva, cultural y recreativa como una oportunidad de integración y crecimiento personal.

El intendente Ricardo Marino y miembros de su gabinete también acompañarán algunas jornadas, compartiendo momentos con los representantes del distrito.

La importancia de esta apuesta está, precisamente, en lo que permite vivir: experiencias que trascienden las posibilidades de una competencia y que dejan huellas en personas de distintas edades y realidades.

LOS PROFESORES, EL CORAZÓN DE CADA HISTORIA

Cuando la delegación regrese de Mar del Plata, habrá anécdotas para contar, fotografías para compartir y recuerdos que permanecerán durante años.

Pero nada de eso comienza con el viaje.

Comienza mucho antes, en cada escuela, gimnasio, cancha o espacio cultural, de la mano de los profesores, docentes y entrenadores que preparan a nuestros representantes.

Son quienes dedican horas a enseñar, organizar entrenamientos y ensayos, acompañar dificultades y celebrar pequeños avances. Quienes conocen las ilusiones de cada participante y muchas veces encuentran las palabras justas para alentarlos a seguir.

Su trabajo no siempre se ve, pero está presente detrás de cada clasificación y, especialmente, de cada historia de crecimiento.

Porque enseñar también es abrir caminos, transmitir confianza y ayudar a descubrir capacidades que quizás parecían inalcanzables.

Cuando Patagones emprenda su viaje a Mar del Plata, llevará mucho más que una delegación. Llevará el esfuerzo de las familias, la dedicación de sus profesores, el compromiso de los coordinadores y el acompañamiento de quienes hacen posible esta experiencia.

Algunos volverán con medallas. Todos regresarán con algo para contar. Y muchos, con recuerdos que los acompañarán toda la vida.